#38 Fran Suárez2017-12-28T16:18:37+00:00

Project Description

VENDER GOLFIAOS ES UN ACTO DE REBELDÍA

#38 Fran Suárez ‘El golfiao de Petare’

“El golfiao se convirtió en el pretexto para contar la historia de este lugar”

Arnaldo Utrera

Dulce Katz

Petare, Caracas

Soy economista. Pero me pasó algo como al corredor de bolsa, que luego de tener un apartamento en la Quinta Avenida, una gran camioneta y casa de verano, vive de pronto una epifanía y deja todo por irse a un pueblito de Minnesota a preparar mermeladas artesanales. Así me ocurrió a mí. Solo que me salté un paso, el de ser rico. Aunque sí soy millonario, pero en historias: las de Petare. Antes era muy pragmático hasta que llegué de nuevo a Petare. Ahora practico la economía al margen.

Soy un petareño de cuarta generación y el golfiao se convirtió en el pretexto para contar la historia de este lugar. Este dulce es parecido al pastel danés pero con los ingredientes nuestros, el papelón de los ingenios azucareros, el anís y el queso blanco picado, no rallado, por dentro. Así eran los golfiaos tradicionales.

Empecé a prepararlos porque me recordaban al olor de mi infancia. Hasta mi casa llegaba el aroma del señor de los golfiaos. Silvino Rojas es quien los vendía en las fiestas de la “Radio Crono Radar”, luego él mismo me dijo que mis golfiaos quedaban igual a los que hacían los Duarte.

En una foto encontré dónde nacieron los primeros golfeados, aquí en Petare, en la panadería Pan Central de unos canarios de apellido Duarte. Luego, varias personas me han contado anécdotas de que sus abuelos o familiares venían, a veces en tranvía, hasta la redoma de Petare, que nada se parece a la de ahora, para comerlos. No soy solo yo quien dice eso. Y no es el golfiao de Fran Suárez sino el de Petare.

A raíz de ese gancho que es el golfiao me he venido re-enamorando de Petare. Ya no acepto que me vengan a hablar de este lugar solamente como el barrio más grande de Venezuela. Tiene mucha más historia, incluso de la gesta independentista donde servía como un castillo o fuerte por su altura; hasta los buhoneros tienen su origen histórico en París. Conocer la historia te da sentido de pertenencia, y ahora digo que soy un arqueo-economista.

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